La ciudad del Ebro, por ser atravesada por el caudaloso río. La ciudad del viento, conocida así por el dichoso cierzo, un viento muy fuerte y seco. CaesarAugusta, nombre que recibía en el antiguo Imperio Romano y al que debe gran parte de su importancia histórica. La ciudad de leones, por encontrarlos en calles, en parques, incluso en el logotipo del Ayuntamiento. Son muchos los nombres que recibe la capital aragonesa, pero sólo uno de ellos nos permitirá situarla en el mapa y encontrarla en las señales que nos dirigen a ella: Zaragoza.
A la salida todavía nos encontramos en la Plaza del Pilar, así que podéis pasaros por la oficina de Información y Turismo, donde os facilitarán más información. Cerca, tenemos otros dos lugares de visita obligada. En primer lugar, la Catedral del Salvador, conocida popularmente como La Seo y mezquita en su origen. La construcción es un testigo mudo de la particular y rica historia de la ciudad. En la catedral se combinan elementos de distintos estilos arquitectónicos: románico, gótico, mudéjar, renacentista y barroco.

El Pilar, junto al río Ebro
Hablemos primero de monumentos. No puedes irte de Zaragoza sin visitar la Basílica de Nuestra Señora del Pilar. Rodeado por el Ebro, se trata de un templo barroco de una rica arquitectura exterior que además, contiene un buen número de pinturas, de esculturas y un impresionante retablo. Localizada, supuestamente, donde la Virgen María se apareció al apóstol Santiago, se considera el primer templo mariano de nuestro país. Una vez allí, además de besar la famosa piedra y comprar la bandita del color que prefieras, también podrás contemplar las dos bombas que durante la guerra civil cayeron sobre la basílica y no llegaron a explotar.
De ese rico pasado histórico del que hablamos destaca, en segundo lugar, el Museo del Foro Romano donde se conservan las ruinas que evidencian la importancia de la ciudad en el Imperio Romano y, en tercer lugar, el Palacio de la Aljafería. Este último representa la gran importancia de la que, durante algunos siglos, gozaron los musulmanes en la capital aragonesa. Se trata de un palacio fortificado de estilo mudéjar que data del siglo XI. Ha recibido, a lo largo de la historia, diversos usos. En él, actualmente, se encuentran las Cortes de Aragón, pero ha sido también residencia de reyes y cuartel militar.
En contraposición a estas antiguas construcciones, tenemos las de reciente creación. No cabe duda de que un acontecimiento clave para todas ellas ha sido la celebración de la Expo. Tras reunir a miles de visitantes durante este verano, todavía podemos observar la huella permanente de este evento dedicado al agua. Por ello, en vuestra visita no podéis pasar por alto la Torre del Agua, el acuario o el teleférico.
Destaca, en el perfil de la ciudad, una torre de 76 metros de altura ubicada en el recinto ferial que ocupó la muestra internacional de la Expo: la Torre del Agua. Erigido como emblema, dentro del mismo podemos encontrar tres tipo de actividades que el visitante podrá descubrir. Con el nombre de Agua es, encontramos un espacio en el que poder sentir, oir y ver el agua, donde nos da la bienvenida una gran cortina de este elemento. La magia del agua es el nombre del segundo espacio, en el que mediante un juego de sencillos experimentos nos explicarán las propiedades físico-químicas más relevantes del agua. Por último, el tercer espacio se llama Splash, que podremos contemplar mientras ascendemos por el edificio. Allí, encontraremos la escultura Splash. Representando el momento en el que una gota se convierte en muchas más, se trata de un diseño de Pere Gifre de gran dinamismo y vistosidad.
El Acuario Fluvial de Zaragoza es otra de las estructuras creadas para la celebración de la Expo como uno más de los pabellones temáticos. Alberga a unas 300 especies y en él se reproducen los ecosistemas característicos de ríos, como el Nilo, el Amazonas y el Ebro entre otros. Y por último, toca olvidarse del vértigo. Cerca de la estación de Delicias (trenes y autobuses) está situada la estación del teleférico, que te permitirá contemplar en un viaje de unos diez minutos la ciudad desde una nueva perspectiva. Desde las alturas, atravesarás el río Ebro, siempre custodiado por la Basílica del Pilar, pero también descubrirás la nueva Zaragoza. Todo un área de reciente construcción que se levanta en la margen izquierda del río. ¡Atrévete a subir!
Y si de descubrir la ciudad de forma diferente se trata, ¿te gustaría conocer Zaragoza sobre dos ruedas? En el centro de la ciudad encontramos distintas estaciones en las que poder utilizar, con un carnet, las bicis de paseo de las que disponen. Con treinta minutos como mínimo entre estación y estación, la iniciativa nos propone una alternativa original y libre del contaminante dióxido de carbono.
Por último, no podemos olvidar las famosas Fiestas del Pilar. Se celebran entre el día siete y el trece de Octubre, siendo el doce el más importante. Durante esos días se combinan tanto tradiciones religiosas como populares. Zaragozanos o no, cualquiera puede disfrutar de un programa cargado de actividades de ocio para todos y de momentos mucho más emotivos como la Ofrenda Floral. Además, multitud de conciertos, competiciones deportivas y espectáculos infantiles reúnen a miles de personas que comparten un mismo objetivo: ¡pasárselo genial!
CLAUDIA GIL

















